Cuando el calor es sofocante, el primer reflejo es encender un ventilador. Más barato que los aires acondicionados, y también más respetuoso con el medio ambiente, los ventiladores son muy prácticos Es fácil poner uno en tu escritorio cuando trabajas, o al lado de la cama – o incluso en el techo – por la noche. Hay miles de referencias, desde unas pocas docenas de euros para los modelos más básicos hasta varios cientos de euros para los modelos más sofisticados.