La lactancia es el alimento emocional por excelencia. Dando al niño la seguridad emocional del contacto piel a piel, se afirma el vínculo madre-hijo. La lactancia es una de las garantías de un buen equilibrio psicológico, emocional y afectivo en la edad adulta. La lactancia es una necesidad tanto emocional como nutricional: algunas alimentaciones son “mimosas”, ¡mucho más que comidas! La alimentación es un sedante extraordinario, Es un analgésico, ansiolítico y sedante al mismo tiempo. Ningún biberón o chupete puede reemplazarlo. Otra ventaja de la lactancia materna es que mejora el desarrollo de los músculos de la boca y los huesos de la cara del bebé y, por lo tanto, reduce la necesidad futura de aparatos ortopédicos. Pero no te olvides de papá, aquí tienes algunos consejos para ayudarle a sentirse valorado en su papel de padre: Puede ayudarte a instalarte durante la lactancia y crear un ambiente tranquilo y agradable Puede llevarte en sus brazos para compartir un momento amistoso contigo y con el recién nacido Puede encontrar momentos únicos de intimidad con el bebé, por ejemplo durante la hora del baño, esto te permite crear un momento de cuerpo a cuerpo en los brazos de su papá.