Las estadísticas de accidentes de montaña muestran que la mayoría de ellos tienen lugar en áreas no clasificadas como “montañismo”. Son pérdidas de equilibrio o caídas en pendientes de altitud media donde la exposición es a veces más severa de lo que parece. En este terreno la bota juega un papel clave . La calidad de agarre de la suela y una rigidez adaptada permiten controlar las pendientes, las superficies resbaladizas como las pistas de hierba, el suelo mojado y la nieve.